¿Cómo se forma un fósil?

En los diferentes museos sobre dinosaurios que hay en los Pirineos catalanes podemos ver restos fosilizados de estos animales que vivieron hace miles de años en nuestro territorio. Gracias a estos fósiles podemos saber cómo vivían, por donde se movían y de que morían muchos de estos animales. De ahí la importancia de estos restos, que constan tanto de formar como de encontrar posteriormente.

La formación de un fósil depende de la composición química del organismo que ha muerto y de la composición del agua a la que estará expuesto, a partir de ahí diferentes procesos químicos permitirán su formación. Debido a sus características, los órganos internos o los diversos tejidos son los primeros en desaparecer por las bacterias, por lo que no da tiempo a que fosilicen. En cambio, los elementos duros como la cáscara o los huesos, contienen más minerales, lo que facilita la formación de fósiles.

Para que los restos sean consideradas fósiles deben tener más de 10.000 años, por lo tanto, son considerados como tal todas aquellos comprendidos entre el inicio del Holoceno, la época actual, y la Era Eoarcaica, hace unos 4.000 millones de años.

La mineralización es el proceso de formación de fósiles más importante. En el caso de la mineralización o petrificación, que es el proceso que siguen los grandes huesos, cuando el animal muere desaparecen los restos orgánicos y quedan los dientes y los huesos. Con el tiempo, las capas de arena quedan acumuladas encima y el agua se filtra a través de ellas, llevando minerales a los huesos y convirtiéndolos en roca.

También existe la momificación, donde el resto queda atrapado como si estuviera en vida dentro de sustancias como el ámbar o el hielo, la carbonización, donde desaparecen las sustancias volátiles y queda una película de carbono o los moldes, donde lo que queda es como un molde del animal. Si quieres conocer más, ¡ven a visitarnos a alguno de nuestros museos!